Historia

La Memoria de las Artes Escénicas (LA MAE) nace de un proyecto de fondos concursables del Ministerio de Cultura y Juventud llamado Proartes en el 2010. Este proyecto tiene como ámbito de acción el fortalecimiento de la industria cultural independiente del país. Este plan buscaba la creación de un centro de documentación especializado en Arte Escénico; es decir, enfocado en disciplinas como: teatro, danza, folclore y circo. Asimismo, la fundación nace bajo el amparo de Carlos Schmidt Fonseca, un escenógrafo, arquitecto, actor y bailarín que estaba preocupado por la ausencia de un centro que se dedicara a la recuperación de toda la información de la “puesta en escena” en Costa Rica.

El objetivo principal del proyecto en el Proartes fue:

Recuperar, preservar y difundir los espectáculos escénicos que se han realizado en Costa Rica para crear un Centro de Documentación y Archivo para el almacenaje y la preservación de los documentos escritos, gráficos, fotográficos y audiovisuales de todas las actividades escénicas creadas o que se crearán en el territorio nacional.

Al inicio se buscó recuperar información de espectáculos por medio de fichas técnicas, afiches, programas de mano, periódicos, textos de trabajo, plano de luces, diseño de vestuario, diseño de escenografía, fotografías, videos, entre otros. Es decir, documentos relacionados a la creación artística en su totalidad, desde el montaje hasta el estreno.

Ya para el 2011 el proyecto buscaba la creación de una fundación que permitiera la continuación del proyecto. Una vez terminado el Proartes, nació la Fundación Tsaku Na Escénica el 16 marzo del 2011. Esta se constituyó como una figura jurídica capaz de recibir donaciones con derecho de propiedad, lo cual está determinado en el marco legal de la organización. Del primer Proartes ganado se logró desarrollar la primera fase del proyecto. En esta se obtuvo como principales resultados la incentivación de la investigación a través de la recuperación de la información, que se plasmó en la revista Propuesta y, luego, se sistematizó la información en una plataforma del Ministerio de Cultura y se creó la Fundación.

Después, en ese mismo año se concursó, nuevamente, en Proartes para desarrollar la segunda fase que consistió en una recuperación más amplia del material comprendido entre 1970 y el 2009. Esta etapa se desarrolló a partir de la elaboración de listas de verificación de la información existente y faltante, la realización de inventarios, el establecimiento de una estrategia de reproducción y, bajo estas premisas, se realizó el “diseño del portal web, diseños gráficos, adquisición adaptación de servicios y programación de consultas en base de datos”. Durante el año 2011 y 2012, entre un grupo de profesionales fotógrafos y editores, se puso en marcha la revista Propuesta, un proyecto de rescate, promoción y crítica de teatro en Costa Rica. Actualmente, el proyecto cuenta con dos números impresos publicados.

Posteriormente, para el 2016 se incursionó en la docencia y se creó el Laboratorio de Diseño Escénico, que es un proceso de formación en diseño escénico. Es decir, se empieza a formar a los profesionales en creación de espacio escenográfico, diseño de indumentaria teatral y diseño de Iluminación.

Además, durante el 2016 la Fundación se pasó a una nueva sede, en el centro de San José, en el edificio La Alhambra. Este edificio cuenta con declaratoria de patrimonio histórico cultural desde el 22 de marzo del 2000, debido a su significación arquitectónica e histórica, por haberse construido a principio del siglo XX y contar con el primer ascensor de San José.

Para el 2017, después de 7 años de la creación de la Fundación, esta se encuentra trabajando en tres grandes ámbitos: primero, el edificio La Alhambra como espacio de producción; segundo, los Laboratorios de Artes Escénicas; y el tercero, el archivo especializado en Artes Escénicas. Por lo tanto, los ámbitos de acción de la organización se realizan porque en Costa Rica no existía una institución formal de enseñanza que abarcara estos conocimientos.